Mi voz dormida

Cosas que digo aunque a veces no debiera

miércoles, marzo 26, 2008

Como un presentimiento


Aún recuerdo a veces, y con cierta nostalgia, aquellas escasas tardes oscuras, casi noches. Corría hacia ellas y se escapaban… me resbalaban en las manos.
…las disfrutaba tanto…
No hubo muchas. Fueron pocas. Eran cortas. Pero me sabían a gloria. Junto a una gran ilusión, me acompañaba una tímida angustia. Tenían algo de amargas.
No era su ciudad, no era mi ciudad.
Los bancos, las fotos, las salidas de clase. Aquel abrigo pesado.
Y me vienen aquellos momentos a la cabeza. Aquellos y no otros. Escucho una melodía y las calles de Oviedo se acercan a mi mente.
Ya no me duele, hace mucho que no lo siento. Pero la nostalgia, a veces, viene. Otras veces la busco.
No echo de menos aquellas tardes. No guardo un grato recuerdo de ellas.
Al recordarlas, al pensar en aquellas dos horas escasas que duraban, siento algo parecido a la amargura. Sí, se parece a la amargura pero sin dolor.
Sin embargo recuerdo, y lo recuerdo bien, que esperaba bajar las escaleras para llegar a verlo. Esperaba con tantas ganas como si siempre fuese la primera, como si no hubiese habido nada entre nosotros antes. Y sin saberlo, aquello era el final.
Y ahora miro de lejos. Me miro de lejos. Y me gusta lo que veo, me gusta verlo en la distancia y no de cerca.
Me gusta verme ahora. Incluso con las gafas de la nostalgia.

viernes, marzo 07, 2008

Cara B




Ayer fui a ver a Drexler al Auditorio de la Casa de la Cultura de Avilés.

Simplemente genial.

Ya había estado en otro directo suyo, posiblemente, para mí, fue más especial la primera vez que lo vi. Estaba sola y recuerdo que me encantó, me absorbió por completo.

Ayer fue distinto, pero no peor ni mucho menos.

Ofreció al público la oportunidad de pedirle canciones. Y como yo no iba a ser menos, desde la oscuridad del patio de butacas le grité "Horas", le pedí esa canción porque fue la primera que escuché de él.

Me contestó, sin verme, algo así como "de acuerdo, horas". Afinó y tocó. Y me supo a gloria. Jorge Drexler estaba cantando una canción porque yo se lo había pedido!!!

Genial. Al terminar la canción, cuando acabaron de aplaudir le volví a gritar, esta vez le dije "Gracias", y contestó "oh, sí, también tengo una canción que se titula gracias, es nueva" y yo le puntualicé "no no, gracias por tocar la canción que te pedí", jajaja, esto le pareció tan extraño que me dijo "mmm gracias a tí, gracias a tí por agradecérmelo".

Tocó bastante, habló, se explicó y nos contó la ya conocida historia de sus familiares de Quirós y nos comentó que se iría a tomar unas sidras.
Un buen concierto, Drexler, muchas gracias de nuevo :)

miércoles, marzo 05, 2008

Bajando las escaleras


Esta es la historia de un corazón.

Un corazón al que le gustaba latir fuertemente. También le gustaba presumir de su gran color rojo. Un corazón limpio, sin roturas y sin óxido.

Nuestro corazón paseaba por la calle mirando hacia adelante, no conocía eso de mirar hacia atrás.

Poco a poco fue creciendo, y el tiempo le obligó a madurar.

El reloj caminó y caminó, pasaron días y días, sumaron años, y el gran corazón rojo fuerte, se volvió granate y arrugado. Algo le había pasado, ya no caminaba por la calle mirando al frente, caminaba todo el rato mirando hacia atrás, recordando cuando era un corazón rojo y terso.

Un gran día, como por casualidad, nuestro arrugado corazón iba mirando hacia adelante para no caer por unas escaleras. Cuando de pronto su mirada cayó sobre otro corazón arrugado y aún más granate que él. Se notaba que era un corazón triste, pero... tenía algo especial. Lo miró atento, lo miró fijamente durante mucho rato. Quedó paralizado en el último peldaño, sin hablar, sin pestañear. No podía decir nada, pero comenzó a latir fuerte, poco a poco, como antes, como cuando era rojo vivo, pupum... pupum...pupum...

Yo quise seguir allí, presenciando cómo estos dos corazones empezaban a latir al unísono, pero no pude, mi tren se marchaba y no tuve la oportunidad de seguir observando.

Por eso qué habrá pasado desde el encuentro de estos corazones hasta hoy... es, para mí, un misterio.

Pero os aseguro que, si hoy os los encontrais, ya no vereis arrugas, ya no los vereis apagados; vuelven a estar tersos y a lucir un rojo fuerte fuerte.

lunes, marzo 03, 2008

Tedio

Definición de la rae: "Aburrimiento extremo o estado de ánimo del que soporta algo o a alguien que no le interesa."
Bien, hoy (despues de mucho tiempo sin actualizar - ya es habitual en mí-) escribo (además de para mantener, por lo menos, una miajina de contacto con vosotros) para deciros que el tedio me puede, me absorbe, me minimiza... me duerme.
Despues de un mes intenso en una escuela infantil, rodeada de niños de tres años, de colores, de risas, de gritos, de dibujos y de plastilina... hoy he vuelto a mi trabajo... sí... aquí estoy, mesa gris, techo gris, suelo gris, paredes grises.... uuuhhh, silla verde!!!
Ya os podeis imaginar... es que esto es .... soporífero, aburrido, cansino...
Así que ahora me alegraré un poco leyéndonos y poniéndome al día con vosotros.
Muchas gracias, por adelantado, por el ratín que voy a pasar en vuestros blogs.

viernes, febrero 08, 2008

Déjame entrar

Hubo un tiempo en que esta canción se convirtió en mi credo particular. La escuchaba deseando que esas palabras se dirigieran a mí. La escuchaba todos los días, como si por hacerlo fuese a suceder.
De eso hace ya mucho tiempo. Mucho y buen tiempo. Ahora todo se ve tan distinto que me parece increible que esto haya ocurrido. Simplemente parece un mal sueño.

La canción es de César Rodríguez.

"Hoy te soñé y hacía tiempo que no te veia
sigues intacta los mismos gestos y su picardía.
Se me olvidó sin devolverme tú aquella sonrisa
sin entender que no era yo el que esta vez huía.

Sé que recuerdas que viste en mí las cosas que no había en la gente,
que cada lunes harías locuras por volver a verme.

Desde tu cama seguro que todo es diferente,
y por las noches te hablarán las fotos que no pudiste hacerme.

Déjame entrar por tu ventana,
directo a tu cama.
Y sigue durmiendo, que si abres los ojos
yo me iré corriendo.
Y deja que me cuele por entre tu ropa
para no tener frío.
Cuando el sol nos queme, tú despertarás
y ya me habré ido.

Aquella vez el crimen fue habernos conocido,
mientras cantaba sin saberlo, te susurraba y te hablé al oído.
Tú te dejabas ver y despertabas algo en mí que aún estaba dormido.
Siempre se atrapa a quien ha mentido
aunque no haya testigos.

Quizá algún día me decida a ir,
por fin vuelva a buscarte
para ayudarme a salir de esta espiral
en la que nunca entraste.

No me creerás cuando te diga que no he dejado de pensarte,
regálame de nuevo aquella noche en la que yo no supe aprovecharte."

http://www.youtube.com/watch?v=qoFb_wQ8uU8&feature=related

lunes, enero 21, 2008

Frío


Frío que sube desde la punta de mis pies. Frío físico en cualquir caso.

Se apodera de mis dedos y luego corre a sujetarme fuertemente los tobillos. Así recorre todo mi cuerpo. Fría y rápidamente.

Me pongo esa camiseta interior que tanto abriga, una sudadera gorda y, encima, esa cazadora que me llega por la punta de la nariz.

No vale de nada. Las nalgas insensibles, los brazos temblorosos y la cara color "rojo frío".

Las orejas piden auxilio, protestan gritando que me suelte el pelo. Las manos se ponen en huelga y se agrietan, los labios las imitan...

Tu casa, la estufa, la manta, te gritan que corras hacie ellas. De pronto te das cuenta que no te gusta salir, que prefieres estar en casa, calentina, escuchando cómo llueve fuera.

Olvidas por unos días lo que te gusta ir a pasar el fin de semana a alguna playa perdida.

Ya no recuerdas lo rico que está el té con hielo y limón. Y destierras, definitivamente de tu mente, las camisetas de tirantes, las chanclas y el protector solar.

Necesito calor ya, que llegue la primavera, que se vaya el frío con sus heladas, que tarde mucho en volver.

viernes, enero 04, 2008

No me gusta levantarme con las pestañas pegadas, con los párpados hinchados.

Quisiera que mi cabeza dejara de pensar, pero no de sentir.


Es dificil encontrar el equilibrio, saber dónde está el punto justo. Sé que todo está bien pero me cuestra creerlo.


Y conozco la fragilidad de estas cosas, la conozco demasiado bien. Por eso tengo miedo.


Pero es un miedo absurdo.


...no hay de qué preocuparse...